Orientación

Desde la Fundación Proyecto Senior, ofrecemos el servicio de Orientación a toda persona en riesgo de exclusión social que acuda a nosotros.

La etapa de Orientación marca el inicio del Plan de integración, es el punto de partida de todas las actividades que vamos a poder desarrollar en adelante. En este punto vamos a tratar de conocer, de manera individualizada, cada situación particular de los inmigrantes que acudan a nuestro centro. Tomaremos nota de sus datos, indagaremos sobre su situación sociolaboral actual, y las informaremos sobre nuestro Plan de Integración, con el fin de ser guías y facilitadores para toda gestión, duda o necesidad que tengan, respecto a su inserción en todos los ámbitos de la vida social y en la economía española.

La Orientación se divide en 3 fases diferenciadas:

Acogida

Es la primera toma de contacto y tiene por objetivo recibir a las personas en situación de vulnerabilidad y/o riesgo de exclusión social, facilitarles información y recoger datos que nos permitan comprobar nuestras posibilidades de actuación.

Se establecerá el encuadre de la intervención que posteriormente se pondrá en marcha con cada persona, además, se darán a conocer las condiciones de participación y compromiso necesario. Es el inicio de la relación entre el profesional y quien acude a la Fundación, basada en la confianza mutua, y en el compromiso de ambas partes en el diseño, desarrollo y seguimiento del plan personalizado de inserción sociolaboral.

Recogida de información

La inserción sociolaboral de las personas en riesgo de exclusión social está condicionada por aspectos sociales referentes a la red comunitaria de apoyo: familia, comunidad, instituciones, etc. y los recursos de conciliación de la vida personal, familiar y profesional.

Estos datos son relevantes porque las variables sociales y las laborales se retroalimentan, de modo que la mejora en aspectos sociales aumentará las posibilidades de inserción laboral, y a la inversa. Estos aspectos sociales condicionan a todas las personas, pero en especial a las que se encuentran en situación de vulnerabilidad.

Por tanto, uno de los objetivos del técnico en esta etapa de recogida de información, será detectar:

  • Situaciones de aislamiento, escasa red social de apoyo, restricciones de acceso a recursos económicos, empleo, etc.
  • La reclusión de la mujeres víctimas de violencia de género al ámbito de lo doméstico, la centralidad de su vida en la crianza y cuidado de los familiares, no participación ciudadana, etc., con la correspondiente pérdida de proyecto vital (incluido su desarrollo profesional, participación en formación, etc.).
  • Los cambios de domicilio y migraciones que suponen una pérdida en la red de apoyo comunitaria.
  • La configuración de familia monoparental muy generalizada en este colectivo, con las necesidades de conciliación de la vida personal-familiar-profesional que se derivan de estas estructuras familiares.

El objetivo de la recogida de este tipo de datos es ampliar la “visión sobre la empleabilidad” y la posible adquisición de determinadas habilidades sociales de las personas en situación de vulnerabilidad y/o riesgo de exclusión social, y facilitar el acceso a recursos e instituciones.

Valoración del grado de empleabilidad

 La empleabilidad se entiende como el conjunto de factores referidos a conocimientos, habilidades, actitudes, intereses, motivaciones, aptitudes, situaciones personales, etc. que permiten a la persona estar en sintonía con el mercado de trabajo, posicionándola favorablemente hacia una inserción profesional rápida y flexible. Debemos de hacer hincapié en este punto ya que, el determinado grado de empleabilidad será el eje vertebrador de su inserción social, es el paso previo sin el cual sería bastante complicado su integración efectiva.

La mejora de la empleabilidad  se orientará a acciones de capacitación que mejoren sus competencias como:

  • Competencias relacionadas con el desempeño de ocupaciones presentes en el mercado laboral y la adecuación a los requisitos de acceso a los puestos de trabajo que establece este mercado.
  • Competencias relacionadas con la adaptación a las características de las ocupaciones según la situación concreta del mercado de trabajo (horarios, salarios, jornadas, etc.).
  • Competencias relacionadas con el conocimiento y uso de la información referente a ofertas de empleo disponibles, requisitos de acceso a ellas, mecanismos de acceso a las empresas, conocimientos del mercado de trabajo, perspectivas futuras de las ocupaciones, etc.

A través de una entrevista individualizada se tratará de recoger información más detallada acerca del conocimiento que tiene del sector profesional al que se quiere dirigir, experiencia laboral (por cuenta ajena y propia, y economía sumergida), competencias personales y profesionales, apoyo familiar, contactos personales, etc.

Las variables a explorar en esta fase de evaluación sociolaboral son: objetivo profesional; motivación por el empleo; dificultades que obstaculizan el acceso al empleo, y que se relacionan con características de la persona (edad, género, situación económica, redes sociales, situación legal); competencias profesionales y personales: formación y experiencia laboral; y habilidades para la búsqueda de empleo.

Se tratará de detectar la motivación para encontrar trabajo. Valorar hábitos y habilidades para el empleo, así como explorar dificultades que obstaculizan el acceso al empleo y que condicionan su situación de vulnerabilidad social, tales como edad, género, situación económica, situación legal, entorno familiar, etc.

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